¿Quién se animará alguna vez ponerle el cascabel al gato? Da la sensación de que los momentos desagradables nunca tendrán fin en el fútbol tucumano. Ayer, como en otras ocasiones, la violencia volvió a ser la vedette de la jornada.

En esta ocasión el protagonista de la obra de terror fue el público de San Juan. Ni bien finalizó el partido que el local perdió contra San Fernando, llovieron las piedras arrojadas por la parcialidad local. Terminaron heridos los asistentes Gabriel Adet y Aldo Herrera. Los jugadores del visitante se refugiaron en los vestuarios. La angustia duró 40 minutos. La Policía reprimió para dispersar a los violentos. Pero esa no fue la única noticia negra. Los hinchas de Bella Vista violaron una prohibición y no hubo fútbol. ¿Hasta cuándo?